Bienvenidos sean todos a estos parajes sin fin los cuales, se mueven de forma estrepitosa entes el desolado e inquieto tic-tac del tiempo, y sin menor dificultad causa a aquellos intrépidos aventureros encallar en aguas tan inefables como en este lugar. No son pocas las leyendas que existen respecto a la diversidad de seres fuera de nuestra realidad que, sin embargo, conviven de forma totalmente cauta junto a nuestra efímera existencia. Así, en la historia de la humanidad, hemos podido comprobar como el ser humano siempre ha hecho alusión a seres lo cuales poseen un total superioridad ante la raza de los humanos. La mayoría son poseedores de un gran poder destructor o son responsables de varios factores que alteran o facilitan de alguna forma nuestra realidad. De esta manera, el mundo antiguo tenían acogidas en su cultura una gran serie de divinidades que habían existido muchísimo antes de que aparecieron la primera huella del hombre. Sin duda, es algo totalmente natural dar explicaciones a todo lo que nos rodea pues, es instintivo, dentro del ser humano, la acción de interpretar todo los símbolos que observa en su desconcertante y misterioso mundo. Hoy les voy hablar de un creencia perdida en los confines del mundo, de un ser cuyo origen se remonta mucho antes que el sonido, que el viento y el que ser humano. Voy a hablaros de la obra escrita en 1928 por el escritor estadounidense, Howard Phillips Lovecraft, La llamada del Cthulhu.