Bienvenido de nuevo a estas profundas aguas, queridos navegantes deseosos de desvelar los intricados parajes que posee estos mares sumamente extensos e innumerables. Es posible que algunos de vosotros; bueno, la gran mayoría, haya experimentado en alguna ocasión la incalmable tragedia de perder a un ser querido. Ese sentimiento que quema cada fragmento de tu cuerpo, ese llano aguda que se oculta en la parte más cavernosa de nuestra alma, que solo es comparable con el duro e incisivo pinchazo que se genera en nuestro corazón provocando en este un desesperado consuelo; y a la vez,