Bienvenidos sean todos aquellos navegantes que han encallado en las propensas e infinitas aguas de la red. Para los que hayáis observado algunas de mis anteriores entradas, realicé hace unas semanas una que titulada Vampiros, de leyenda a Literatura. En la cual, tal y como se presenta en el título, hice un aportación sobre el origen de este llamativo. El cual, sin detenerse realizó prodigiosos pasos desde su hogar como leyenda hasta los sinuosos entresijos de la Literatura. Sin duda, y como ya he mencionado antes, es gratamente sorprendente del como, el alma creadora humana acoge un ser de leyenda y lo ubica en las entrañas de su prodigiosa mente creadora, hasta el punto de, crear esas fantásticas y grandiosas historias que en la actualidad se han observado y analizado bajo el prisma de "obras de artes". En esta ocasión, voy a hablaros de otro ser de leyendas el cual, al igual que el vampiro ha conquistado los corazones y mentes de muchos amantes de las novelas o películas de terror. Un ser el cual, en muchas ocasiones, nos lo han impregnado bajo un aro de notable discordia y rivalidad hacia su compañero el vampiro. En esta entrada hablaré sobre el origen y el paso a la Literatura que ha sufrido el hombre lobo.